Por: Yanais Vega Bacallao
Foto: Tomada de internet

Compartir: 

Meses antes de que comiencen las festividades, su contagiosa sonoridad en varios puntos de la ciudad, evidencia la proximidad del tradicional San Juan, el carnaval camagüeyano con sus esperados paseos. Es la Conga camagüeyana, la que investigadores e historiadores de la oriental provincia cubana aseguran que es única, porque no es igual a otras del oriente cubano ni a la de otras regiones del mundo. Todos los instrumentos musicales de una conga de esa localidad son de percusión con diferentes tambores, bongoes, bombos, quinto y requinto, además de cencerros y sartenes. Años después se le incorporó la campana o clan, llantas de freno sobre las que se golpean válvulas de motores u otros tramos de aceros, para sacar ritmo. Desde las diferentes barriadas de la cabecera provincial los vecinos se suman cada noche a los ensayos de las congas, grupos musicales de origen africano, cuyos integrantes con vistosos trajes carnavalescos y colocados en filas, interpretan piezas musicales en un ritmo sincopado--una nota alta entre dos o más de menos valor, por el sonar de varios tipos de tambores, creando también el baile del mismo nombre. Más que ensayos devienen fuerte preparación en busca del perfecto y acompasado repicar del cuero sobre el tambor, junto a los demás instrumentos musicales que integran cada colectivo, y algunas pueden acompañar comparsas. La Farola, Los Comandos, La Arrolladora, La Estrella y Los Retoños son algunas que por décadas han brindado una sonoridad única a los festejos, incluso una de ellas, Los Caribes, estuvo bajo la dirección de Cristina Ramírez, única mujer al frente de ese tipo de agrupación en Camagüey y posiblemente en todo el país. Los Comandos, una de las más antiguas y conocidas, durante sus recorridos-- y por la resonancia impetuosa y rítmica de sus tambore--, es característica y casi emblemática, con la que arrollan cientos de seguidores, quienes aseguran que, sin esta, el tradicional paseo del San Juan no sería lo mismo cada junio entre los días 24 y 29. Desde la década de 1930, fecha marcada como fundacional para esta conga agramontina, a cargo del lugareño Antonio Izaguirre, todos los años un mar de alegres lugareños desfila bailando tras su colectivo preferido por las céntricas calles de la añeja ciudad. En ocasiones, la rivalidad sonora y coreográfica de los diferentes conjuntos llevan a los jueces encargados de evaluar la calidad de los tradicionales paseos a mantener fuertes indicadores para lograr la premiación el día final. Sin embargo, cada año, más allá del carácter competitivo, el objetivo de mantener vivo el espíritu de la conga camagüeyana como en sus primeras jornadas, permanece hasta hoy y se enriquece con la energía de las nuevas generaciones que defienden apasionadamente la tradición. Es por ello que la Conga camagüeyana forma parte también de esa riqueza pluricultural de los elementos valorativos de la herencia intangible, que junto a la material, favorecieron para declarar como Patrimonio Cultural de la Humanidad a la urbe de Camagüey.